Ocular Apraxia

Ocular Apraxia

Siempre acabamos llegando a donde nos esperan.

Siempre acabamos llegando a donde nos esperan Saramago "El viaje del elefante"

domingo, 5 de febrero de 2017

CUENTOS RAROS: LOS CAMINOS DEL MUNDO


Cada semana un cuento raro.

LOS CAMINOS DEL MUNDO.

Hay en el mundo muchos caminos y todos llevan a alguna parte, pues hasta la punta más vertiginosa de un precipicio es un lugar al que llegar. Pero no todos los caminos son iguales; unos nacen en tierras frías, otros en tierras cálidas, y algunos en tierras templadas. 

Esta historia trata sobre dos de esos caminos. Ambos nacieron en un valle, cerca de un rio y  todavía más cerca de unas piedras. Uno de los caminos comenzó muy recto, estrecho y sin apenas piedras, a medida que iba creciendo también iba ampliándose. Al principio ese sendero apenas tenía curvas, hasta que llegó a toparse con una inmensa montaña. El otro camino nació cubierto de pequeñas rocas, hierbas, e incluso la tierra que lo recubría se levantaba formando una nube espesa y marrón, y aún muy a pesar del polvo que le cubría, el pequeño camino también avanzó,  hasta que al igual que su compañero, se topó con la misma montaña. 

Frente a la colosal colina se encontraron ambos caminos para tomar finalmente diferentes direcciones; uno se desplazó por el lado dónde el sol brillaba y se iniciaba una suave pendiente, flanqueado por árboles que le ofrecían el frescor de la sombra ante el calor del sol y por  el río de agua fresca que susurraba un agradable murmullo; mientras que el camino al que nunca dejó de acompañarle la nube de tierra empezó a  subir por la ladera más escarpada de la montaña, y entre rocas puntiagudas comenzó un tortuoso sendero; pero de vez en cuando las piedras disminuían  y el polvo se difuminaba por el viento hacia los lados, permitiendo admirar la belleza de un paisaje singular, pues era aquel complicado camino el que  descubriría las vistas más hermosas desde las alturas más escarpadas. 

Unas flores amarillas, blancas y violetas acompañaron al camino que circulaba cerca del rio, su aroma era suave y delicado, para nada molesto, pero pronto se diluía en el aire; en cambio, el camino que escalaba las cimas no tenía flor alguna que le acompañara, aunque de vez en cuando algunas plantas solitarias repletas de hojas verdes se acercaban a él y empujadas por el aire rozaban su tierra, impregnando de intensos aromas cada una de las curvas que aquel camino tomaba; y así de perfumado se aproximaba el tortuoso camino a su destino.


El final del viaje llegó para el primer camino y fue en otro valle distinto al que le vio nacer; su andadura había sido tranquila, sin sobresaltos; con el tiempo su aspecto había cambiado y al crecer ya tenía  una anchura considerable y los contornos bien marcados. Era un camino preparado para unirse a otros senderos. El segundo camino también llegó a ese mismo valle, pero su tamaño había cambiado de una forma muy diferente durante todo el trayecto; a veces se volvía ancho, otras muy estrecho; si un día le acompañaba el sol, al día siguiente le sorprendía una gran tormenta, e incluso los rayos habían caído sobre él; pero nada le impidió llegar hasta su meta, y también , al igual que el camino más plácido, estaba listo para unirse a otros senderos; pues aunque  a veces pueda parecer difícil, todos los caminos llegan a alguna parte.










nota: todos los textos publicados bajo la etiqueta cuentos raros y hashtags, así como relaciones diversas, pertenecen a la Associació d'Apràxia Ocular registrada legalmente y a a Diari d'una Apraxia Ocular. No se permite la copia sin nombrar la pertenencia ni el lucro, así como tampoco la difusión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario